¿Qué comer en la oficina para no perder la productividad?

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¿Qué comer en la oficina para no perder la productividad?

El apetito en la oficina es tanto impredecible como inoportuno. Tener hambre durante la jornada laboral es un síntoma de fatiga que se traduce en un menor rendimiento. Según los expertos en nutrición, debemos realizar cinco ingestas de alimentos al día. Es importante tener ‘combustible’ durante todo el día para que nuestro organismo pueda rendir. Además, la productividad va en relación con la productividad de los trabajadores.

Antes de enumerar qué alimentos recomiendas los expertos en nutrición, cabe decir antes que para conseguir una alimentación saludable es necesaria una rutina. Comer un día un alimento energético no nos durará toda la semana. Por ello, siempre recomendamos acudir a un profesional de la alimentación que conozca tu caso y pueda organizar una dieta acorde con las necesidades de tu organismo.

¿Qué podemos comer durante el trabajo?

Frutos secos: son uno de los combustibles ideales para recargar las fuerzas. Además de ser fáciles de llevar encima, aportan grandes beneficios para la salud. Este alimento son los que más energía aportan y contienen múltiples minerales como el fósforo, calcio, hierro y zinc. Contribuyen con una importante cantidad de proteínas y fibra, que mejoran la capacidad de concentración. Entre los frutos secos que podemos tomar son: nueces, almendras, pipas de girasol y cacahuetes entre otros.

Huevo cocido: es el rey de las proteínas. Contiene una serie de aminoácidos neurotransmisores relacionados con el estado anímico. Son perfectos para jornadas muy largas y repletas de actividad laboral. Este alimento favorece el pensamiento, el estado de alerta, la estabilidad y la memoria, la cual beneficia a largo plazo.

Yogures: es un alimento popular y cotidiano para la mayoría de personas. En muchos casos, los lácteos producen sensación de pesadez. Los expertos recomiendan lácteos desnatados o las versiones vegetales. Tanto los productos naturales como la soja y los desnatados aportan bastante cantidad de energía y no contribuyen de forma agresiva a aumentar tu peso. Si te atreves con las leches vegetales, encontramos las variantes de almendras, soja y arroz.

Chocolate: se trata del pecado capital para mucho. Pero lejos de asociarse a un enemigo, el chocolate es una fuente de energía que mejora el estado de ánimo. Para mucho, se trataría del mejor remedio para los días “grises” en la oficina. El chocolate contiene fósforo, hierro, magnesio, potasio y múltiples vitaminas y proteínas. Se aconseja ingerir chocolate puro, alejándose del exceso de azúcar y de la pérdida de alguno de sus valores nutricionales.



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